El
bacalao es mi pescado favorito, sobre todo si está conservado en sal, así que cuando
vimos que en el Reto de Alia este mes había una propuesta con este pescado, no
dudamos, esa sería nuestra elección.
Leí
la receta y la deje en pendientes, compre el bacalao y lo dejamos en la nevera,
poco a poco se iba acercando la fecha de publicar y no teníamos la receta
preparada, así que fue esta semana cuando lo pusimos a remojo.
Mi
mayor sorpresa es que la receta la prepara mi madre en casa de siempre, y para
mí es bacalao rebozado, por lo que fue una sorpresa el nombre pero pensaba que
solo era una manera de llamarlo, pero la sorpresa ha ido a más cuando después de
tener la receta preparada he empezado a ver muchas con este mismo nombre. Que
no era una manera de llamarlo, que es que la receta se llama de esta peculiar
manera.
Bueno,
es una receta que viene fenomenal para un aperitivo, o como un segundo plato.
Ingredientes:
- 300 gramos de
bacalao (sin piel ni espinas).
- 3 cucharadas de
harina.
- Dos ajos.
- Perejil.
- Agua filtrada o
mineral.
- Una pizca de sal.
- Una cucharadita
de levadura química.
- Unas hebras de
azafrán.
- Aceite de Oliva Virgen
Extra (AOVE).
Preparación:
Lo
primero de todo desalar el bacalao, es fundamental hacerlo bien. Para ello,
lavamos el bacalao debajo del agua y quitamos la sal que lleva pegada,
colocamos en un bol y cubrimos con agua del tiempo. Meteremos a la nevera e
iremos cambiándole el agua al bacalao tres veces al día durante dos días.
Al
estar en la nevera que tiene una temperatura constante se desala siempre a la
misma velocidad.
Una
vez bien desalado (probaremos un trocito antes de ponernos a cocinarlo),
cortaremos en bocaditos el bacalao (sin piel ni espinas) y lo colocamos en
papel de cocina y escurriremos para que salga todo el agua.
En
un bol colocamos la harina con una pizca de sal, el ajo muy picadito y el
perejil también muy picado, mezclamos, y vamos añadiendo agua poco a poco,
hasta que quede una pasta cremosa, sin grumos, es el momento de añadir el
azafrán, y la levadura. Volveremos a mezclar bien la masa. Su textura debe de
ser similar a unas natillas.
Echamos
los trocitos de bacalao en la masa, y los envolvemos con la misma.
Colocamos
en una sartén abundante AOVE y ponemos un ajo entero, cuando el mismo este
hecho lo sacamos del aceite. Vamos echando los trocitos de bacalao poco a poco
para que no baje mucho la temperatura del aceite y le vamos dando vueltas.
Sacamos
el bacalao a una fuente con papel absorbente. El acompañamiento perfecto es el
ajoaceite. Queda de vicio.
Recomendaciones:
1.
Secar bien el bacalao para que el mismo
no tenga nada de agua cuando lo vayamos a freír.
2.
Si el bacalao está un poco salado cuando lo vayáis a hacer, colocadlo bajo el
grifo de agua tibia, y dejadlo unos minutos así.
3.
En casa se le pone azafrán, pero no tiene porque ponérsele, se puede quitar si
no os gusta el sabor.
