Estás galletas las hicimos, creo que una de las
tardes de más calor de este verano. Bueno pues allí estábamos los dos
intentando prepararlas, al día siguiente íbamos de, como se decía antes, «visita»,
y queríamos llevar unas galletas. Teníamos la caja comprada, en una tienda de
galletas que nos gusta mucho pero no por sus galletas sino por la cajas, y las
chicas que trabajan allí siempre se quedan alucinadas cuando preguntan ¿les
lleno la caja? No, no que las galletas las ponemos nosotros.
Teníamos, también la receta elegida, pero craso
error no pensamos que preparar galletas que contenían mantequilla en pleno
agosto y a más de 40 grados en la calle, iba a ser bastante dificultoso.
La receta original, hacía una presentación muy
original, se cortaba una forma en la masa oscura, y en centro se colocaba la
masa blanca. Bueno, en cuanto intentaba tocar la masa para recortarla, se me
deshacía literalmente en las manos.
Imaginaros mi cara, y yo no paraba de decir, pero
como se nos ocurre prepararlas con el calor que hace. Al final, se nos ocurrió
colocar una masa sobre otra, enrollarlas, dejarlas en la nevera y hacer
espirales nuevamente, y el resultado mereció la pena.
Aprovechamos para participar en la receta de este mes de Memorias de una cocinera, y esperamos que le gusten mucho. Como siempre sobre la campana, en el último día, jeje, pero más vale tarde que nunca, no?
Después de este rollo, os dejo la receta:
Ingredientes
para 25 galletas:
- 225 gramos de mantequilla.
- 140 gramos de azúcar glass.
- 1 yema de huevo ligeramente batida.
- 1 clara de huevo.
- 250 gramos de harina de repostería.
- 1 cucharada de extracto de vainilla.
- 3 cucharadas de cacao en polvo.
- 2 pizcas de sal.
- 1 sobre de café instantáneo.
- 1 cucharadita y ½ de agua caliente.
Preparación:
Lo primero que hacemos es preparar el café instantáneo,
para ello en un vaso pequeño echamos el café y el agua muy caliente, preparando
una pasta.
En segundo lugar, colocamos la mantequilla a
temperatura ambiente (blanda) y el azúcar en un bol, y batimos con una cuchara
de madera, incorporamos la yema y seguimos mezclando.
Esta mezcla la dividimos en dos partes iguales.
Colocando cada una de ellas en un bol.
A uno de los boles, añadimos la pasta de café sin
dejar de mezclar. Y añadiremos 140 gramos de harina de repostería tamizada y
una pizca de sal, removiendo hasta que todo este integrado. Haremos una bola,
taparemos y la reservaremos en la nevera un mínimo de una hora.
En el otro bol añada el extracto de la vainilla, y
el resto de la harina tamizada, junto con el cacao en polvo y una pizca de sal.
Mezclaremos todo bien, haremos una bola, envolveremos en papel film y meteremos
a la nevera durante una hora mínimo.
Colocaremos cada una de las masas entre dos papeles
de horno, y extenderemos con un rodillo, hasta hacer un rectángulo. Esto con
ambas masas.
Pondremos sobre la encimera de mármol o piedra fría
la masa blanca, untaremos con una clara de huevo y pondremos el rectángulo de
masa de cacao. Enrollaremos con cuidado, envolveremos en papel film, y
volveremos a meter en la nevera otra hora, mínimo. Mejor si puede ser de un día
para otro.
Precalentaremos el horno a 190 grados por arriba y
por abajo.
Cortaremos la masa en rodajitas de medio centímetro,
colocaremos sobre la bandeja de horno previamente forrada con papel
sulfurizado, y hornearemos entre 10 y 15 minutos. Tendremos que ir observándolas
para ver cuando están doraditas.
Fuera del horno, habrá que dejarlas enfriar unos
minutos en la bandeja, y posteriormente pasarlas a una rejilla. Si lo hacemos
nada más sacarlas se nos romperán.
Recomendaciones:
1. Las masas deben estar muy frías para ser
manejadas. Sobre todo para hacer el corte de la espiral, si es verano incluso
de un día para otro.
2. El café normal se puede sustituir por capuchino.
3. La segunda hornada de galletas suele hacerse en
menos tiempo que la primera, así que ojo con ellas, se pueden quemar, por experiencia.